Conociéndonos a través de nuestros viajes

Es casi imposible escuchar de una persona que ha dedicado su vida los viajes, que no está conforme con ello, que viajar no ha llenado las expectativas, ni las decisiones que ha tomado en su vida, que la elección de ser un viajero constante lo ha defraudado.

Por el contrario, las personas que deciden elegir ser viajeros como un modo de vida, suelen ser personas más despejadas, más desprendidas y más independientes, sin embargo, viajar también tiene algunos costos, como por ejemplo no erradicarse en un lugar fijo, es un poco más complicado formar familia, aunque muchos viajeros forman familia y la unen a su modo de vida viajero, adaptarte a cada costumbre puede traer ciertas dudas y confusión en determinados momentos, entre otras particularidades de la vida de un viajero.

Sin embargo, existen algunas fases simples de reflexionar, con respecto a las etapas por las cuales se atraviesa cuando se es un viajero constante y se vive en distintos lugares en poco tiempo:

asombro

En primer lugar tenemos el constante asombro, cada uno de los destinos que vamos conociendo nos causa una gran sorpresa, todo es nuevo, todo es maravilloso ante nuestros ojos, comienza la comparación y el anhelo, por qué no podemos tener eso en nuestro país? por qué las calles no son tan limpias en mi hogar? por qué la gente no es tan cordial?..y muchas otras cualidades qué hallamos en este nuevo destino que estamos conociendo, para bien o para mal todo es una sorpresa, todo es una fascinante novedad.

Luego al pasar del tiempo e irnos acostumbrando a cambiar de un lugar a otro, ya cansados de buscar las diferencias comenzamos a ver las similitudes y entendemos finalmente, que todos somos seres humanos, sencillamente adaptados a las reglas de determinado país o determinado lugar, todos cometemos errores, nos adaptamos a las culturas, cada quien tiene sus propias ideas y entonces a la final nos sentimos un poco más ajustados para adaptarnos a cualquier sitio, no importa la distancia y no importa el tiempo que debamos permanecer.

conciencia

Por último encontramos de manera fácil, la pérdida del sentido de pertenencia, los viajeros constantes suelen desprenderse de esta sensación, como no tienen un lugar definido donde permanecer, comienzan a sentirse menos apegados a las cosas y a dejar a un lado ese sentido de posesión que nos brinda pertenecer a una cultura particular, las costumbres, las tradiciones, el amor por el suelo que nos pertenece y todos esos aspectos que nos mantienen atados a nuestra nacionalidad y raíces, esto puede ser también un aspecto positivo, sin embargo, la pérdida de este sentido de pertenencia, no deja de generar cierta confusión para algunos viajeros en determinados momentos.

inicio

Cada viajero alberga en si mismo sus propias vivencias, cada uno sabe cuales han sido sus diferentes etapas y aquellas que han permanecido en el tiempo, sea cual sea la condición y vivencia del viajero, algo si es seguro, cada nuevo día es un nuevo inicio…